viernes, 4 de diciembre de 2015

Cuevas del águila y museo de las abejas

El mes de octubre aprovechamos para hacer una excursión por la provincia de Ávila. Una de los sitios donde estuvimos fue en las Cuevas del Águila (también llamadas Grutas del Águila). Están situadas en Ramacastañas, a 9Km de Arenas de San Pedro. 

Se trata de una cueva de origen calizo, muy similar a otras que ya habíamos visto. Nos pareció algo cara, por mucho que digan en su página web que son "las más baratas de España". El caso es que había muchísima gente para entrar.

Sí es cierto es que se aparca fácilmente, en tierra, eso sí, que estaba lloviznando y nos manchamos los pies de barro. En el mismo lugar hay un restaurante, aunque no comimos ahí, ya que teníamos otros planes. 
Cuando terminamos la visita, nos fuimos a comer a Arenas de San Pedro, y allí tuvimos la oportunidad de probar las "patatas revolconas", que tuvieron tanto éxito que ya las hemos hecho en casa y nos han salido muy buenas.

Pero lo mejor del día vino por la tarde. Buscando información de la zona para preparar una excursión de un día entero, me topé con un lugar llamado "el aula-museo de las abejas". Se encuentra en Poyales del Hoyo, cerca de Arenas de San Pedro.

Se trata de una casa en la que han habilitado un aula, aunque también cuenta con una pequeña tienda. Pero es que el aula cuenta, separados por cristales, con tres enjambres naturales, uno de ellos con más de 60.000 abejas.

Estuvimos dos horas escuchando las explicaciones de Gerardo y los vídeos grabados por él. Pero para nada resultó aburrido, sino todo lo contrario, interesante y divertido. Los niños estaban con la boca abierta. Aprendimos muchísimas cosas acerca de la organización social de las abejas, cómo trabajan, cómo se defienden de los intrusos, como se dicen unas a otras dónde está la zona buena para recolectar polen y néctar, cómo se crean nuevos enjambres, quién elije a la reina, etc. Pero sobretodo, lo importantes que son para la vida de nuestra especie, ya que son las culpables de la polinización.

Sin duda uno de esos sitios que resulta ser mucho mejor de lo que te esperas.




viernes, 27 de noviembre de 2015

Calendario de adviento Navidad 2015

Otro año más nos hemos entretenido en hacer un calendario de adviento. Y este año con más colaboración que nunca. La familia lleva un año dándome los cierres de los paquetes de toallitas húmedas. Vamos, que podríamos hacer más de un calendario.

Este año hemos utilizado:

  • Los cierres de los paquetes de toallitas húmedas.
  • Pintura en aerosol para pintarlos de rojo.
  • Cintas adhesivas, cintas de tela para lazos, estrellas, etc.
  • Goma eva en tamaño cartulina.
  • Pistola de silicona caliente para pegarlas en la goma eva.
  • Post-it para poner las sorpresas.

Por suerte sólo hemos tenido que comprar la plancha de goma eva, todo lo demás estaba por casa.
El príncipe A me ha sorprendido por lo bien que se le ha dado lo de colocar los números. Y la princesa Zeta es la que ha estado discurriendo sobre qué sorpresas le gustaría tener, que corta no se ha quedado con eso de "visitar Nueva York".
Y es que a los dos les encantan las manualidades, por suerte para mí.


Y así de chulo nos ha quedado este año nuestro calendario de adviento:


Sólo hay que levantar la tapa con mucho cuidado y ver la sorpresa que nos depara el día.

viernes, 20 de noviembre de 2015

El hábito de leer

De pequeña leía un montón, recuerdo haberme leído un montón de veces un libro que me trajeron los Reyes Magos con la inestimable ayuda de mis tíos maternos. Era una recopilación de los cuentos de Andersen, que me encantaban. Pero cualquier cosa me valía, desde folletos de viajes o revistas del corazón a libros de ciencia, de los que no entendía una palabra.

Ahora leo muy poco en formato papel. Por una razón evidente, la falta de tiempo. Hasta el punto de que las revistas del National Geographic las leo con muchos meses de retraso. Por no hablar de los libros, que me duran un montón. Como para atreverse con uno de mil páginas. Aunque cuando veo un libro que me interesa lo compro, con la esperanza de leerlo algún día. Del libro electrónico mejor no hablamos porque no me gusta nada ese formato.

El hábito lector es muy importante adquirirlo de pequeño. Y qué difícil, por no decir imposible, es inculcarles a los niños este hábito. Vamos, que si no sale de ellos mismos el querer leer, obligarles puede hacer que terminen odiándolo. Considero que es un punto muy importante para adquirir el hábito lector es ver a los padres leer. Si tus padres leen, es probable que te pique la curiosidad y empieces a leer libros por tu cuenta, no sólo los que te mandan en el cole. Por eso es hay que buscar libros que a ellos les gusten, por muy tontos que nos puedan parecer. Después de esos seguro que irán otros. 

Y en esas de buscar nuevas lecturas estábamos, cuando me acordé de una estantería que aún tenía los libros de cuando mis hermanos pequeños iban al colegio. He dicho tenía porque ya nos los tiene, los cogí prestados por un tiempo. Ahora están adornando nuestra estantería, esperando su turno para ser leídos por la princesa Zeta y el príncipe A, que están ahora enfrascados en las aventuras de Gerónimo Stilton. Prometemos devolverlos a sus legítimos dueños, o a los hijos o hijas de éstos. ;)


viernes, 13 de noviembre de 2015

Recogiendo nueces

Como dice la canción que hemos escuchado una y otra vez estos días:"Otoño llegó, marrón y amarillo, otoño llegó y hojas secas nos dejó ". El campo no puede estar más bonito estos días, con esos colores tan preciosos que sólo el otoño trae. Aunque la temperatura no ha sido nada normal. Al menos este último fin de semana, menudo calor hemos pasado.

Como es normal para la época, estuvimos recogiendo nueces. Y fue muy curioso porque  casi todas seguían en el árbol, cuando lo normal es que estuvieran ya en el suelo. En cambio, el suelo estaba lleno de hojas y en las ramas apenas quedaban. Con lo cual, era muy difícil encontrar las nueces entre el montón de hojas una vez que habían caído por efecto de la vara del abuelo.

Pero no fue gran problema para el príncipe A, que casi llenó su cesta. En cambio, la princesa Zeta estaba más por otras labores, como buscar nueces raras. Es curioso, pero el árbol que recogimos, da nueces que no tienen dos mitades, sino que se podrían separar en tres partes. 

En lo que sí se pusieron de acuerdo el par de dos fue en aprovechar que yo estaba hablando por teléfono para subirse por los cerros. Según ellos, desde allí las vistas eran mejores. Y es que la cabra siempre tira al monte. ;)


viernes, 6 de noviembre de 2015

Diseñando dispositivos móviles

Que tiemblen los diseñadores de dispositivos móviles porque ha llegado a la ciudad la princesa Zeta. Desde este momento hay un antes y un después en las utilidades que nos puede ofrecer un ordenador portátil.

Que tenemos la necesidad de conectarnos con una persona en la tierra, pues pulsamos un botón. El botón azul concretamente, nos hará conectarnos con ella. Pero ojo con pulsar el botón rojo, que entonces lo que haremos será dispararle un misil.

Como veis, el portátil viene completito.


Pero también se atreve con el diseño de teléfonos inteligentes.


Y, por supuesto, con las tabletas.




viernes, 30 de octubre de 2015

Decoración Halloween

Este año hemos aprovechado el huerto de la abuela para hacer la decoración de Halloween. Que sí, que será una fiesta extranjera, pero si es la excusa para hacer cosas nuevas de cocina o de manualidades, bienvenida sea la fiesta.

Pues como decía, nos pasamos por el huerto a recoger calabazas para hacer un centro otoñal y de paso renovar las que ya teníamos del año pasado. Son tan chulas que decoran solas.

Las que quitamos viejas las pintamos con espray de pintura naranja, para que quedasen aún más naranjas. Después de dejar secar la pintura, les dibujamos unas caras terroríficas con un rotulador permanente.


¡Feliz y terrorífico Halloween!

viernes, 23 de octubre de 2015

Dinópolis y Teruel

Hace cuatro años, por esta época, estuvimos en Teruel. En primer lugar, el destino elegido fue Dinópolis, ya que en aquel momento (y a día de hoy) la princesa Zeta es una fanática de los dinosaurios. Pero luego resultó que la ciudad también nos gustó mucho.

Eso sí, la carretera de acceso desde Cuenca deja mucho que desear y me acuerdo que dije que hasta que no hubiera autovía no volvía. Pues como suele suceder, el pasado fin de semana hemos vuelto a ir.

Bien es cierto que esta vez la cosa ha sido diferente. No hemos hecho todo el viaje del tirón y eso ha ayudado bastante. El paisaje que se veía desde el coche era precioso, con los colores de otoño. Pero la carretera estrecha y el montón de curvas siguen estando.


Creo que nos hemos convertido en expertos en Dinópolis. Nos conocemos todas las atracciones y sobre todo las medidas que hay que tener para acceder a ellas. El príncipe A se quedó con ganas de entrar a una de ellas porque no daba la talla. Y eso que él insistía en medirse una y otra vez, pero nada, que la cosa seguía igual por muy de puntillas que se pusiera. Incluso lo perdimos de vista a la salida de una representación en el teatro, con momento de nervios incluido. Pero allí estaba él, tan tranquilo volviéndose a medir otra vez.

Una de las cosas que más les llamó la atención la primera vez fue una atracción para desenterrar huesos de dinosaurio. La princesa Zeta se pasó un buen rato escarba que te escarba. Pero creo que ahora le ha gustado más el laboratorio donde trabajan con los fósiles. Todavía está en la fase de querer ser paleontóloga de mayor.


La ciudad de Teruel es pequeña pero muy bonita. Con calles estrechas por las que perderse pero que irremediablemente te llevan a la catedral. Y con altos edificios de estilo mudéjar que sobresalen por encima de los demás. No hay que perderse la plaza del Torico para saber por qué la llaman así. Y tampoco el mausoleo de los amantes de Teruel, con ese mármol blanco que impresiona mucho.

Un encanto de ciudad a la que igual volvemos en cuanto el príncipe A haya crecido unos centímetros. ;)