Mostrando entradas con la etiqueta príncipe A. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta príncipe A. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de mayo de 2019

Fiesta de cumpleaños de Star Wars

En el mes de enero nos tocó celebración cumpleañera y montamos una fiesta Star Wars. Hacer la decoración no es fue complicado pero sí que llevó un pelín de trabajo. 

Normalmente en estos casos empezamos a hacer cosas con antelación, para no hacerlas todas de golpe. Por ejemplo, las letras y las estrellas las hicimos muchos días antes y las guardamos para la ocasión. Lo mismo hicimos con la guirnalda de personajes de la saga.

Había muchas cosas para la decoración que teníamos por casa: pinzas negras, cordón negro, mantel rojo, cartulina negra y una caja pintada con pintura de tiza para guardar las galletas y las chuches. En los cumples solemos dar galletas en lugar de chuches, pero en esta ocasión dimos las dos cosas.

Tuvimos que comprar los platos negros, los vasos rojos y las pajitas. Las servilletas también las compramos, pero fue en un supermercado de Islandia. Sí, ese tipo de cosas nos traemos de los viajes.

Una cosa que ya no volveremos a hacer nunca más es comprar cosas de usar y tirar, eso no es sostenible para el medio ambiente y por suerte va a ser prohibida su venta en los próximos meses.


En esta ocasión tuve una gran ayudante con una imaginación desbordante (valga el pareado) que se puso a montar escenas con los muchos (casi demasiados) legos de Star Wars que tenemos por casa. Y la verdad es que me encantó cómo le quedó.

viernes, 8 de marzo de 2019

Cómo hacer un palo de lluvia

En esto que llega el príncipe A del colegio y te dice:

-Por cierto mamá, que hay que hacer un palo de lluvia para el colegio.
-¿Para cuando?
-Eh, para mañana.
-¿Y cuándo te lo dijeron?
-Eh, eh, la semana pasada.

Y tú quieres comértelo con patatas porque son las tres y media y aún no has comido y tienes otras muchas cosas que hacer esa tarde. Y además has mirado su agenda todos los días y no había nada apuntado. Y comes corriendo porque la última vez que hiciste un palo de lluvia fue cuando iban a la guardería y ni te acuerdas de cómo se hace. Y ahora resulta que se hace con unos clavos, que se lo han explicado en clase. Y entre toda la basura, digo, entre todo el material que guardas hay un tubo de cartón duro que te va a venir de perlas. Por no decir los trozos de goma eva que te sobraron del disfraz de uva. Y esa cinta decorada de rombos que tanto te gusta.

Y así es como en menos de media hora se hace un palo de lluvia:
  • Se coge el tubo de cartón y se colocan los clavos con mucho cuidado. Hay que ponerlos de modo que el arroz golpee al caer lo máximo posible porque ese será el ruido de lluvia.
  • Se tapa uno de los orificios del tubo con cinta adhesiva y por el otro lado se echa un puñado pequeño de arroz. Antes de cerrar con cinta adhesiva de nuevo, probamos a ver si nos gusta el sonido que hace, para echar más arroz o quitar un poco.
  • Ahora toca decorar el tuvo. En nuestro caso cortamos tres trozos de goma eva de diferente tamaño y los pegamos alrededor del tubo con la pistola de silicona. Para que no se vieran las juntas y porque quedaba más bonito, pegamos una cinta adhesiva de los mismos colores.
  • Para rematar los extremos, también pegamos unos trozos de cuerda a modo de decoración.
Y este fue el resultado del palo de lluvia exprés.

jueves, 14 de febrero de 2019

San Valentín 2019

Menuda suerte debe ser eso de ser profesora y que un alumno te haga una tarjeta de San Valentín.

Y es que el príncipe A está muy contento con su profesora y para él es la mejor del mundo.

sábado, 12 de enero de 2019

Cumpliendo 10

¿Por qué el hijo pequeño nos parece más pequeño de lo que nos parecía su hermano mayor a la misma edad? Igual esto solo me lo parece a mí.

Por aquí nos estamos alejando de tener niños pequeños en casa y esto no sé si es bueno o malo porque cada edad tiene sus cosas. Lo que antes no duermes por unos motivos ahora tampoco lo duermes por otros. Aunque tampoco nos podemos quejar, que en esto, por suerte, hemos cambiado a muchísimo mejor.

Casi sin darnos cuenta el pequeño ha llegado a los 10, así que ya no es tan pequeño. En un día en que hace igual de frío que aquel lunes en que nació. Un día en el que no quiere hacer nada especial porque él no es un niño de pedir cosas (si acaso un poco más de tiempo para jugar a la videoconsola). Tampoco ha pedido ningún regalo concreto porque le gustan más las sorpresas, pero sé que le encantaría que fuese un Lego de Star Wars.

Este año me ha ayudado mucho a organizar la fiesta para sus amigos, una fiesta Star Wars, por supuesto, y lo han pasado genial.

No creo que me queden muchos años de disfrutar preparando con él estas cosas, pero sí para seguir disfrutando de él, el mejor monillo de su mamita. ;)

¡Espero que disfrutes y disfrutemos mucho de tus 10!
 

viernes, 23 de noviembre de 2018

Familia de acogida

La semana pasada fue una semana especial ya que acogimos en casa a dos niñas portuguesas. Vamos, que experimentamos lo que es ser una familia numerosa durante 5 días. 

Esta experiencia empezó allá por el mes de febrero cuando la princesa Zeta también estuvo de acogida en el país vecino, fruto del proyecto Erasmus + KA2 en el que participa su colegio. La suerte fue que una de las niñas que vino a casa era la niña de la casa donde la princesa Zeta había sido acogida, así que ya se conocían.

La princesa Zeta se puso muy contenta con la noticia pero no fue tan bien acogida por todos los miembros de la familia. Algunos veían bastantes inconvenientes en que a su casa llegasen personas de otros países, no les fuera a gustar tanto la experiencia que se quisieran quedar para siempre. Menos mal que la cosa mejoró bastante y al final todo el mundo estuvo contento.

Los días previos a la llegada fueron un poco estresantes con todos los preparativos. La princesa Zeta tuvo que dejar su habitación para que ellas tuvieran su propio espacio y estuvieran cómodas. También les prepararon una pancarta de bienvenida y entre todos organizamos las actividades que íbamos a realizar por las tardes, ya que por las mañanas estarían en el colegio.

Tanto las chicas como sus familias resultaron ser encantadoras (a una familia ya la habíamos tratado) y además vinieron cargadas con un montón de regalos de los que estamos disfrutado un montón. Aunque la primera noche fue un poco dura porque especialmente la más pequeña echaba de menos a su familia, el resto de días fueron como la seda, se adaptaron a todo y no ponían pegas a nada, ni siquiera a la comida.

Ellas creo que también se sintieron a gusto porque el último día, cuando volvimos a casa después de despedirnos de ellas y dejarlas en el colegio, nos encontramos en la mesita de noche un sobre que habían dejado a escondidas con un mensaje y unos regalitos dentro.  ¡Para comérselas!

viernes, 2 de noviembre de 2018

Caperucita Roja a nuestro aire

La verdad es que nos encanta contar y escuchar cuentos. Algunas veces con finales inesperados, como el de esta Caperucita Roja.

viernes, 26 de octubre de 2018

Se acerca Halloween 2018

Quedan unos días para celebrar Halloween (o fiesta de Todos los Santos) y ya tenemos la casa decorada. Como nos encanta esta fiesta, cada año hemos ido haciendo distintas manualidades y tenemos ya bastantes cosas. Hemos hecho muchas arañas y calabazas, también fantasmas y momias y decorado las calabazas del huerto de la abuela. También nos hemos atrevido a cocinar ricos bizcocho de calavera. Pero sin duda, nuestro mayor atrevimiento fue viajar a Port Aventura en estas fechas.

El año pasado hicieron en el colegio un concurso de calabazas decoradas y por supuesto, la princesa Zeta y el príncipe A quisieron llevar las suyas. Ellos han participado desde pequeños en las cosas que hacíamos para la fiesta de Todos los Santos en la familia, así que decoraron sus calabazas, con cierta ayuda eso sí y con alguna idea que nos dijeron por ahí.

Tanto se lo curraron que la calabaza comedora de calcetines fue una de las que más éxito tuvo.

viernes, 19 de octubre de 2018

Sigue la pista

Hoy alguien cumple años por aquí. Y se lo va a tener que currar si quiere conseguir sus regalos de cumpleaños. Esta vez le hemos preparado un juego en el que le vamos dando pistas para encontrar sus regalos. ¿Conseguirá encontrarlos todos?

Creo que no hemos sido demasiado malos y hasta puede que los encuentre sin mucha dificultad. 

Con un poquito de imaginación podemos pasar un rato muy divertido y seguro que inolvidable.

viernes, 25 de mayo de 2018

Fin de la liga

La liga benjamín de fútbol ya ha terminado. No sé si eso es bueno o malo. Por un lado es un fastidio madrugar muchos fines de semana para ir a los partidos, pero por otro es una gozada ver jugar a niños pequeños y darte cuenta de las cosas que van aprendido. Y es que el equipo juega cada vez mejor, aunque los resultados no siempre acompañan.

Este año hemos reafirmado nuestra creencia de que hay equipos que entrenan para ganar y equipos que entrenan para aprender. Por suerte nuestro equipo está entre los segundos. Porque, ¿para qué se juega al fútbol con 8 o 9 años si no es para aprender y divertirse?

El príncipe A ha experimentado por primera vez la sensación de hacer un hat-trick y que todo el mundo te felicite por la hazaña. Este año lo está haciendo particularmente bien y no solo para mí. Es un gustazo escuchar "qué bien lo hace el número 2, qué nervio tiene" cuando el número 2 es tu hijo y lo está diciendo un padre del equipo contrario. Cómo no, alguna regañina también se ha llevado por hacer algo mal, pero el que no arriesga no gana. A mí lo que más me sorprende es su espíritu de equipo, el hecho de ser uno más y no querer fallarles.

A ver cuánto dura esta parte buena del fútbol porque me temo que dentro de poco primarán los resultados por encima de la deportividad.

viernes, 27 de abril de 2018

Lo que hago en mi pueblo

Cuando tienes 9 años, lo que más te gusta del mundo es ir "a tu pueblo" con tus primos y tienes un tío que propicia tu vena creativa, te puede salir esta obra de arte.

Añadiendo también que tienes mucha prisa en terminar lo que te han pedido y tampoco te esmeras mucho en los detalles porque lo que realmente te apetece es ir a jugar al fútbol con tus primos, escalar la montaña del dragón y la piedra "incrustada". A ver si me entero de qué piedra es esta. ;)

viernes, 20 de abril de 2018

Partido de fútbol en un campo grande

Hace años odiaba el futbol y más aún oír hablar de ello. Todo porque había algunos compañeros de trabajo para los que el fútbol era su tema favorito y casi único de conversación. Pero todo pasa y aunque no llega al punto de que me encante, puedo decir que el fútbol como deporte me gusta.

Mis partidos favoritos de la temporada son los de la liga benjamín local, en la que juega el príncipe A. Me encanta ver a su equipo jugar y comprobar cómo con el tiempo van evolucionando a mejor. Lamentablemente el resultado no acompaña esta temporada. Seguro que vendrán tiempos mejores. Lo importante por ahora es divertirse, eso lo tenemos bastante claro. 

Tanto le gusta el fútbol al príncipe A que su regalo de cumpleaños fue una entrada para ir a ver a su equipo favorito, que no es otro que el Atlético de Madrid (me parece que en eso ha influido de manera determinante su abuelo paterno). Y precisamente con su abuelo paterno nos fuimos al nuevo estadio Wanda Metropolitano.

Decir que es impresionante es poco, aunque no tanto como el partido de los Bulls que disfrutamos en Chicago. Todo estaba muy bien organizado, se veía seguridad por todos los lados y había muchas familias con niños, como nosotros. Lástima que hacía frío y bastante viento. Aún así disfrutamos de un gran partido y encima ganó el equipo local. El príncipe A creo que hasta se emocionó de ver a su equipo meter tres goles. ¡Qué más podíamos pedir para un día en familia!

viernes, 23 de marzo de 2018

El rey y el tiburón

De cómo conectar la realeza y la vida marina con la informática:

"Hace mucho tiempo en una extraña isla vivían un rey y un tiburón.

El rey ayuda al tiburón a matar a los peces malignos que quieren destruir al tiburón. De pronto, el mago hizo un hechizo para que el tiburón se hiciese más fuerte.

Entonces el tiburón mata a los malvados peces y pierde su fuerza. Y en ese momento viene el jefe pez pero se electrocuta con un ordenador".

viernes, 12 de enero de 2018

El pequeño cumple 9

Hoy cumple 9 años el "monillo" más guapo del mundo. Así es como quiere que lo llame, cosa que me convierte en la madre del "monillo". Un niño muy sensible, a pesar de lo bruto que es a veces, que una cosa no está reñida con la otra.

Hace casi el mismo tiempo que también llegó a casa el "Osito", su peluche favorito y su compañero del alma. "Osito" no es otro que un hipopótamo rosa que le compramos cuando era un bebé y que ha sido su paño de lágrimas y su gran apoyo en todo este tiempo. Nunca he visto un niño tan apegado a un muñeco y que tan feliz haya sido con él.

"Osito" ha estado con él en sus momentos más felices y más tristes. Ha viajado donde él ha viajado. Era siempre lo primero que había que poner en la maleta.

Como "Osito" es un poco travieso, ha estado desaparecido en algunas ocasiones. Recuerdo especialmente una de ellas. Estábamos en el pueblo y lo empezó a echar en falta. Desde que nos dimos cuenta de que no estaba, empezamos a buscarlo y así pasamos un montón de horas. Fuimos a todos los sitios donde se nos ocurría que podía haber estado con él, incluso le echábamos la culpa al pobre perro de que se lo hubiera comido. Al final lo encontramos dentro del coche, en un cajón escondido, justo donde él lo había dejado olvidado mientras ayudaba a su padre a limpiarlo.

Este es mi particular regalo para este niño tan genial, un homenaje fotográfico a ese compañero de vida que está siendo su "Osito". Y que creo que va a seguir siéndolo durante mucho tiempo, al menos mientras haya hilo y aguja para poder seguir cosiéndolo. ;)

viernes, 21 de julio de 2017

Aún queda mucho verano

El cogerte vacaciones la primera semana de julio hace que a estas alturas de mes te parezca que aún no has ido de vacaciones. Que no fuiste tú la que estuviste una semana viendo mundo, incluso parte del mundo que no habías previsto ver.

Pues sí, ya hemos disfrutado una semana de vacaciones. Aunque los planes no salieran como teníamos previsto ahí está la experiencia vivida y todos los recuerdos grabados en la memoria. 

Pero aún queda mucho verano y muchas cosas por hacer. Aquí he dejado al príncipe A, en el puerto de Chania (Grecia), frente al Faro Veneciano, pensando qué cosas podemos hacer este verano para recordarlas siempre.

¡Nos vemos en septiembre!

viernes, 9 de junio de 2017

Los ocupas han vuelto

El año pasado tuvimos unos pajarillos ocupas en nuestra terraza, pero la cosa no salió muy bien, algo tuvimos que hacer mal porque abandonaron sus huevos.

Este año, más o menos a finales de abril, vimos que en la terraza de la cocina había por el suelo muchas plumas, pelo, pajas y otros materiales de construcción de nidos. Con esas pistas, se nos ocurrió mirar en la maceta vacía que tenemos en lo alto de la estantería, que es en la que el año pasado pusieron huevos los pajarillos ocupas. No habíamos llegado a quitar de ahí la maceta, quizás con la esperanza de que nos dieran una nueva oportunidad y nos volvieran a visitar. Estaba claro, los pajaros volvían a construir su nido ahí, incluso los veíamos entrar y salir por entre las lamas de la ventana.

A los pocos días, veíamos que no seguían construyendo su nido, pero sí que estaban dentro de él porque cuando abríamos la puerta salían volando asustados. Fue entonces cuando vimos que habían puesto 4 huevos y los estaban incubando. A los pocos días ya había 5 huevos. Aprovechábamos a mirar cuando no estaban y con mucho más cuidado que el año pasado porque no queríamos estropear nada.

Al poco tiempo nos enteramos de que los pájaros en cuestión eran gorriones y que se trataba de una pareja. Estuvimos buscando información al respecto y resulta que estos pájaros viven en pareja y pueden incubar varias tandas de huevos a lo largo de la temporada. Ya distinguíamos claramente quién era el macho y quien la hembra y veíamos como se turnaban para incubar sus huevos. También supimos que los huevos eclosionarían en menos de 2 semanas. Teníamos mucho miedo cada vez que salíamos a la terraza por si se asustaban y volvían a abandonar el nido. Lo cierto es que era alucinante comprobar que se iban del nido asustados cuando salíamos pero se esperaban fuera en un muro que hay en la urbanización y volvían en cuanto sentían que ya no había peligro.


De pronto aparecieron varias pistas que nos indicaron que algo había pasado con los huevos: vimos a los padres llegar con algo en el pico y descubrimos que había una cáscara de huevo en el suelo. Como no podíamos más de la emoción tuvimos que mirar a ver qué había pasado. Resultó que los gorriones habían nacido. Solo se podía distinguir que eran pequeñísimos, no tenían plumas y estaban cubiertos en algunos sitios por una especie de pelo fino. No podíamos saber cuántos eran en ese momento. Pero sí nos dimos cuenta de que debían tener mucha hambre porque los padres no hacían más que ir y venir con comida.

A la vuelta de un fin de semana que estuvimos fuera, descubrimos que algo no iba bien porque había un pajarillo muerto tirado en el suelo, a cierta distancia del nido como para pensar que se había caído él solo. Dedujimos que este pájaro había muerto hacía poco tiempo porque ya no era recién nacido y los padres lo habían sacado del nido. Dos días después vimos otro pajarillo colgando por fuera de la maceta. Este sí que era recién nacido, por lo que supusimos que llevaba muerto desde el principio y los padres lo habían sacado para mantener a los otros 3 sanos y salvos. Nos dio mucha pena, pero son las cosas que pasan en la naturaleza.

Durante un tiempo, los padres no hacían más que entrar y salir con comida. Se veía claramente qué tipo de comida traían: insectos, larvas, arañas. Nos daba cosa tender la ropa en nuestro tendedero por si se ensuciaba con esos bichos, pero nunca hemos notado nada. En muchas ocasiones coincidía que estábamos tendiendo la ropa cuando venían con la comida y entonces ellos se esperaban fuera, apoyados en las máquina del aire acondicionado. Pero a los pocos segundos volvían a intentar entrar de nuevo. Tantas veces lo intentaban que lo que ya hacíamos era salirnos de la terraza para que no se asustaran y que llevasen la comida al nido. Cuando veíamos que se iban, continuábamos con nuestra tarea.  En los últimos días ya no se asustaban tanto cuando estábamos fuera.

Con mucho miedo, cada 3 o 4 días íbamos mirando el nido para ver su evolución. Vimos cómo crecían de rápido y se iban llenando de plumas, cómo empezaban a piar y lo hacían cada vez más fuerte. Y sobretodo nos dimos cuenta del gran trabajo que hacían esos padres para alimentarlos.

La última vez que se me ocurrió mirar el nido, a las tres semanas de eclosionar más o menos, ví que habían crecido muchísimo. Me dí cuenta de que sólo había 2, algo había pasado. Me dispuse a hacerles una foto y de repente uno salió volando y se metió hacia la cocina. Del susto llamé corriendo al príncipe A y a la princesa Zeta para contárselo y además para que lo buscaran porque yo no lo veía por ningún sitio de la cocina. Resulta que se había metido debajo del armario de la entrada. Lo recuperaron y al intentar dejarlo de nuevo en el nido, el otro voló también y se escondió en la estantería, entre las cosas que allí se almacenan. ¡La que habíamos liado!

Lo que sucedió a partir de ahí fue que solo conseguimos volver a dejar uno dentro del nido y en su sito de nuevo. A los pocos segundos se subió desafiante al borde de la maceta y desde allí nos observaba, creo que incluso riéndose de nosotros. Y encima no se le ocurrió otra cosa que volar hasta detrás de la lavadora. En ese momento llegó la madre con comida y vio que sus polluelos no estaban en el nido. Miraba hacia el sitio donde se oía piar al pajarillo pero tampoco hizo nada por buscarlo, creo que estaba más preparada que nosotros para esa situación.

No sabíamos muy bien qué hacer e incluso pensamos en mover la lavadora para sacarlo, pero la princesa Zeta que observaba detrás de las cortinas nos dijo que ya había salido él solo. En ese momento vimos que era cierto, se estaba acercando andando por el suelo hacia la parte de la pared donde están las lamas. Después de la que habíamos liado, queríamos cogerlo para volverlo a dejar en el nido pero de repente, se escabulló por entre las lamas y ¡voló!.

Suponemos que sus hermanos ya hicieron lo mismo antes que él porque no los hemos vuelto a ver ni a escuchar. Los padres tampoco han vuelto al nido.

Y esta es nuestra bonita historia de segundas oportunidades. Tenemos una gran alegría por haber conseguido esta vez que los huevos sí salieran adelante y una gran tristeza por tener ahora un nido vacío. Pero, ¿quién sabe?, igual al año que viene nos vuelven a elegir.

viernes, 19 de mayo de 2017

Damos una vuelta a los pantalones

Esto es un día como otro cualquiera que te levantas y ves a tu hijo con los pantalones del chandal de siempre y no sabes si han encogido en el último lavado o es que tu hijo ha decidido pegar el estirón esa misma noche.

Y de largos no le quedaban bien, pero de cintura le siguen estando perfectos, así que hay que aprovecharlos para este verano y de paso cambiarlos un poco.

Lo que se me ocurrió fue cortarlos y coserles el dobladillo del revés, que no sé por qué pero los últimos pantalones cortos que hemos comprado ya iban así y al príncipe A les gustaron mucho. Y dispuesta a coser el dobladillo me acordé de que tenía una tira para hacer los dobladillos pegados con la plancha, que había comprado hace un montón de tiempo y que no había usado nunca. La verdad es que no han quedado muy mal, aunque no sé si durarán el primer lavado.

También hemos pintado, con rotuladores especiales para textil, los fantasmas y el comecocos del juego Pacman. Hay que tener cuidado y poner un cartón debajo de la tela por si se corre la tinta.

Y bueno, yo creo que para este verano nos van a venir muy bien. ;)

viernes, 17 de marzo de 2017

Aprendiendo las tablas de multiplicar

¿Qué mejor manera de aprovechar el tiempo camino de la piscina que repasar las tablas de multiplicar? Lo de repasar es por mí, porque el príncipe A ni siquiera había empezado a estudiar las tablas de multiplicar y estaba interesadísimo en ellas. En poquísimos días y dado su gran interés, se aprendió la del 2, la del 3 y la del 5. La del 1 y la del 10 no las tocamos porque "están chupadas, mamá".

La verdad sea dicha, me parece un auténtico rollo repasar las tablas de multiplicar, así que hicimos una manualidad para que las pudiera repasar él solo en forma de juego. Y casi no le está haciendo falta porque tiene una facilidad para aprendérselas que ya la quisiera para mí.

Lo que hicimos fue imprimir las tablas en diferentes cartulinas de colores para que fuera más fácil separar los números en caso de que se mezclen. Recortamos por un lado las cifras a multiplicar y por otro el resultado. Y el juego consiste en colocarlas correctamente por parejas.

Para que sean más fácil de guardar, cada tabla la hemos puesto en una bolsita pequeña identificada con su número.

viernes, 3 de febrero de 2017

Aprendiendo a patinar

Hace como cosa de 3 o 4 años, se me ocurrió que teníamos que aprender a patinar. Me parecía a mí una cosa muy chula eso de ir a patinar en familia. Y es por ello que, exceptuando el príncipe A que era aún muy pequeño, el resto nos apuntamos a clases de patinaje en linea.

Para nosotros suponía un gran esfuerzo asistir a las clases porque teníamos que dejar al príncipe A con su tía (él tan contento, claro) e irnos a un barrio que nos pillaba un poco lejos de donde vivíamos y era donde se daban las clases.

Unos días antes de empezar las clases fuimos a comprarnos los patines. Suponíamos que había que ir con patines a la primera clase (aunque yo dije de ir sin patines y que nos informasen de qué tipo de patines nos vendría mejor). Ya en la tienda, mirábamos la estantería donde estaban los patines como el burro que ve pasar el tren, sin idea de qué tipo de patines nos convenía ni nada de nada. Pero salimos de la tienda con patines, bolsa para los patines y todo tipo de protecciones: coderas, rodilleras y una cosa para proteger las muñecas que no había visto en mi vida. Sólo nos faltó el casco y la verdad es que nos hubiese venido muy bien.

El primer día de clase lo recordaré toda mi vida, creo que nunca he sudado más haciendo menos. La cosa empezó bastante mal cuando entró el profesor con los patines puestos, muy profesional él haciendo giros y se pegó una leche contra unas vallas que había apartadas a un lado. Yo no sabía si reír o llorar, si al profesor le pasaba eso, no te quiero ni contar a los que no teníamos ni idea de patinar. Pero no, el primer día no me iba a pasar a mí eso ni por asomo porque no conseguí levantarme del suelo. Sí, desde la barrera las cosas se ven muy fáciles, pero yo me pasé una hora sudando como un pollo e intentando ponerme de pie. Lo pasé realmente mal. Hay que decir que a mi pareja no se le dio tan mal como a mí, creo que soy una negada total para el patinaje. Por suerte, a la princesa Zeta le tocó una profesora distinta.

Y así pasamos algunas semanas, en las que ya conseguí levantarme del suelo e incluso dar algunas vueltas a los circuitos que nos hacían. Pasó el tiempo e incluso cambiamos de profesor y, aunque mejoró un poco la cosa, a día de hoy no me veo para nada suelta con los patines, más bien con más miedo que otra cosa. 

Y como creo que es muy importante aprender a patinar cuando somos pequeños (cuanto más bajitos más fácil es), al príncipe A le regalamos unos patines para su cumpleaños y fuimos a estrenarlos. La princesa Zeta también cogió los suyos, que los tenía abandonados y claro, pasó lo que tenía que pasar, no le cabía el pie. La cara de decepción que puso fue total, pero como la solución pasaba por otra visita a la tienda de deportes, allá que nos fuimos otra vez. 

La princesa Zeta va muy suelta, el príncipe A creo que ha nacido para patinar pero, ¿y el resto, seremos capaces de ponernos de nuevo los patines o seguiremos viendo el espectáculo desde la barrera?