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viernes, 1 de marzo de 2019

Plantar semillas de hibisco

Estuvimos un rato largo en la tienda del Real Alcázar de Sevilla eligiendo un regalo para la abuela. A la princesa Zeta se le ocurrió que podíamos llevarle unas semillas, pero lo difícil era elegir cuáles.

Al final optó por cogerle unas semillas de hibisco y no las tengo todas conmigo de que haya sido una buena elección para la zona donde se van a plantar. Según hemos leído después, necesitan bastante calor.

Igual las semillas nos dan una sorpresa, empiezan a germinar y este verano la abuela tiene todo el patio lleno de flores. No será porque no lo hemos intentado, que hasta les hemos puesto una bandera con la fecha de plantación.

viernes, 8 de febrero de 2019

51 cosas que hicimos en Islandia

Islandia es un país maravilloso si te gusta ver la naturaleza en su estado más puro. Tiene paisajes que te dejan realmente impresionado.

Islandia es también el país de los nombres impronunciables. Imposible saber qué querrán decir esas palabras kilométricas, pero ni por aproximación. Las que sí aprendimos de tanto verlas fueron foss ("cascada") y jökull (glaciar), porque las vimos muchas veces escritas.

Nuestro viaje fue un viaje familiar en caravana y lo hicimos en agosto de 2018. Estuvimos 8 días dando la vuelta completa al país y aún así no pudimos ver todas las maravillas naturales que ofrece.


Pero sí disfrutamos de al menos estas 51 cosas:

1.- A la llegada al aeropuerto de Keflavik nos lavamos las manos en el baño con agua caliente. Y es que los islandeses no les cuesta nada calentar el agua. La naturaleza misma se la proporciona ya caliente.

2.- La primera noche llegamos al camping Tjaldstæðið Laugarvatni a altas horas de la madrugada y estaba prácticamente desierto. Pudimos aparcar justo al lado de los baños y disfrutar del agua calentita con olor a azufre, o menos romántico, con ese olor a huevos podridos. Este olor nos acompañaría todo el viaje a la hora de ducharnos.

3.- En la zona de los geiseres, vimos cómo el agua discurría por el arcén de la carretera, de nuevo con su característico olor a azufre. Alguien tuvo la ocurrencia de meter el dedo en el agua porque no se creía que estuviera tan caliente. Sí, lo estaba.

4.- Nos mojamos con la nube de gotas que soltaba el impresionante geiser Strokkur. Este geiser es el más activo de Islandia. Es impresionante ver cómo erupciona cada 5 minutos aproximadamente y hasta una altura de unos 20 metros.

5.- Hicimos varias veces la compra en la cadena de supermercados Bonus, la del cerdito rosa tan bonito. Son los supermercados más baratos de Islandia. Como curiosidad, tienen separada en una habitación la zona de productos lácteos y perecederos y ahí hace un frío que pela. Abundan las conservas de pescado y el pescado seco.

6.- No tuvimos mucho tino en una de las compras y, queriendo comprar leche, compramos yogur en tetrabriks de un litro. Los yogures se llaman skyr y están buenísimos.

7.- Menos mal que desyunábamos ricos bollitos de canela (los favoritos de la princesa Zeta), también muy típicos en el país. Ah, no, que cogimos la bolsa equivocada y resultó ser una bolsa de bollitos de tomate y orégano, vamos, con sabor a pizza. Somos un poco desastres haciendo la compra.


8.- Bueno, el día que compramos salmón islandés acertamos. No era precisamente barato, pero estaba delicioso cocinado a la plancha.

9.- En ocasiones tuvimos que ceder el paso en algún puente. La carretera N1 es de doble sentido y rodea toda la isla, pero en algunos tramos, especialmente en algunos puentes, solo cabe un vehículo a la vez.

10.- Visitamos la cascada Gullfoss. En realidad son varias cascadas que levantan una gran nube. Nos tocó un día lluvioso y no pudimos ver el famoso arco iris que se ve en algunas fotos. El paraje es realmente espectacular y aunque está acotada la zona, puede resultar peligrosa no solo para los niños. De hecho vimos como una turista japonesa se escurrió porque el suelo estaba resbaladizo y cayó golpeándose la cabeza.

11.- Hicimos una ruta por el parque nacional de Thingvellir, donde se encuentra la zona de separación de las placas tectónicas americana y euroasiática. Dentro de algunos millones de años, Islandia se dividirá en dos.

12.- En la misma zona se encuentra la localización del que se supone fue el primer parlamento de un país europeo. Data nada menos que del año 930. El príncipe H y la princesa Zeta nos estuvieron explicando cosas muy interesantes sobre el tema, todo por un paquete de esas patatas fritas que no son patatas. En esta zona está la cascada Öxarárfoss.

13.- Estuvimos en la falda del volcán Snæfellsjökull (glaciar de Snæfell) donde Julio Verne situó la entrada para su "Viaje al centro de la tierra".

14.- Admiramos los preciosos paisajes llenos de marshmallows. Se trata de balas de heno que envuelven en plástico para que se conserven para el invierno. Según nos explicaron, los colores tenían que ver con el apoyo a distintas causas. Conseguimos hacer algunas fotos subidos encima, aunque nos dimos cuenta de que a los lugareños no les hacía mucha gracia que hiciéramos fotos ahí.


15.- Estuvimos comiendo muy cerca de la montaña Kirkfell, que últimamente sale en casi toda la publicidad que veo del país.

16.- También paseamos alrededor de la cascada Kirkjufellsfoss, que tenía bastantes ovejas pastando por los alrededores.

17.- En una ocasión tuvimos que parar la caravana para que unas cuantas ovejas cruzaran la carretera.

18.- Nos fotografiamos en la famosa cascada Godafoss. Sí, una cascada más. Me pareció bastante peligrosa, porque había que saltar por encima de algunas piedras para llegar a las mejores vistas.

19.- Subimos hasta el cráter del volcán Hverjfall. La pendiente no parecía tan pronunciada hasta que empezamos a subir. Creo que no estaba en muy buena forma porque me costó horrores. Desde arriba la vista al cráter y al paisaje circundante era magnifica.

20.- Fuimos atacados por una muchísimos mosquitos que había en el parking de acceso al volcán. Tantos había que era imposible hablar sin tragarte alguno.

21.- Pagamos con tarjeta de crédito por ir al baño en unas instalaciones que estaban al lado del volcán. Era la única forma de poder entrar sin saltarte el torno, claro. Desde luego no era para ir con prisas.


22.- Cansados de ver tantas cascadas y de escuchar la frase "¿Otra cascada?", vimos por casualidad una granja-restaurante al lado de la carretera cuando nos paramos a hacernos unas fotos con los marshmallows. Allá que fuimos a merendar (bueno, alguno se pidió una hamburguesa). Los niños dieron de comer a las vacas y vieron en directo cómo se ordeñaba. El lugar se llamaba Vogafjos Cowshed Cafe y nos encantó. Tanto la hamburguesa como los cafés y los postres caseros estaban buenísimos. Sin duda es un sitio para no perdérselo.

23.- Fuimos a ver la gruta Grjótagjá, que hace años usaban como una especie del balneario porque tenía piscinas de agua caliente en su interior. En la actualidad está inutilizada debido a un terremoto.

24.- Hicimos una ruta bajo la lluvia hasta la cascada Detifoss. El paisaje hasta ella parecía de otro planeta. Se trata de la cascada más caudalosa de Europa. Aunque no hubiese estado lloviendo nos hubiésemos mojado igual con la bruma que genera esa gran cantidad de agua cayendo. Otra cascada que me pareció bastante peligrosa para el turismo masivo. Menos mal que por ahora no es muy masivo. Desde esta cascada también se ve la cascada Selfoss, que está como un par de kilómetros río arriba. Lo dicho, cascadas para aburrir.

25.- Amanecimos muertos de frío en el camping Möðrudalur, en el que no tenían agua caliente en los grifos. Y la que salía estaba fría, pero fría de verdad. Apetecía muy poco ponerte a lavar los platos ahí. Fue sin duda el peor camping en el que estuvimos. La parte buena fue que había un pequeño parque hecho artesanalmente de madera y el príncipe A estuvo jugando mientras que preparábamos las caravanas para la ruta.

26.- Hubo una gran convivencia entre los primos, que se iban cambiando de caravana según les apetecía el juego de mesa que había en la otra. Porque otra cosa no, pero a juegos de mesa jugamos durante largas horas. De hecho hacíamos nuevas adquisiciones cuando parábamos en alguna tienda.

27.-Casi nos quedamos sin pantalones limpios para los pequeños, por no hablar del montón de calcetines mojados que iban secándose en una de las redes que tenía la caravana para enganchar cosas.

28.- Suerte que encontramos unas colchonetas gigantescas y se pusieron a saltar sobre ellas. Como estaban mojadas, al resbalarse hacían el trabajo de ir lavando los pantalones. Qué pena que esas colchonetas no se puedan poner en un país como el nuestro, estarían abrasando con poco sol que hiciese. Estoy segura de que es una de las mejores cosas que recuerdan del viaje.


29.- Jugaron al fútbol en un campo de hierba recién cortada.

30.- Descubrimos lo amable que puede ser la gente con los extranjeros cuando estos necesitan ayuda. Recibimos una gran ayuda por parte de una familia cuando conseguimos que entendieran lo que nos pasaba. Esto nos ocurrió en el pueblecito de Djúpivogur, en la calle Hamrar.

31.- En esa misma calle paramos a comer y cual fue nuestra sorpresa que al poco tiempo empezaron a parar más y más caravanas y llenamos la calle. Nos quedamos sin saber si eso había sido una casualidad porque no parecía especialmente apropiado para caravanas.

32.- Grandes y pequeños colaboramos en las tareas de fregar los platos, ordenar y limpiar la caravana. Tantas ganas de hacer cosas tenían los niños que incluso alguno se ofreció a hacernos de guía en el pueblo de Egilsstadir.

33.- Probamos la hamburguesa de reno y la pizza de langosta. El restaurante Kaffi Hornid en el pueblecito de Höfn nos encantó. Resultó que uno de los camareros era de Murcia.

34.- Hicimos un par de noches en el camping Skatfatell, al lado del glaciar del mismo nombre, en el Parque Nacional de Vatnajökull. La primera mañana madrugamos porque teníamos muchas ganas de ver un glaciar en vivo. Bueno, madrugué yo y una china que me encontré por el camino. Serían algo así como las 7 de la mañana y la lengua del  glaciar estaba más o menos a un kilómetro, así que como todos estaban durmiendo, me aventuré a ir. Fue una de las mejores sensaciones del viaje, acercarte tú solo (la china que caminaba por delante de mí había desaparecido) a la lengua del glaciar. Todo esto a una distancia más que prudencial, como indicaban las señales. Siempre recordaré ese murmullo que hacía el glaciar en su lentísimo movimiento, fue realmente impresionante.

35.- También fue impresionante ver la fauna y la flora de ese lugar en ese momento, adaptada a un clima tan extremo.


36.- Caminamos por encima de un glaciar, equipados con arneses y crampones. También nos dieron piolets, al parecer para que quedasen bonitos en las fotos. Luego nos daríamos cuenta de que los arneses eran por si nos tenían que sacar de algún agujero al que cayésemos. Tras pasar el susto inicial creyendo que te vas a caer rodando por la ladera del glaciar, la cosa fue bastante bien. Nos dejaron beber agua de los pequeños charcos que se hacían con el deshielo. Qué experiencia tan excepcional fue esta excursión y sobre todo darte cuenta de primera mano de los estragos que está haciendo el cambio climático.

37.- Hubo un momento en que la felicidad se hizo presente para la princesa Zeta en forma de costillas a la barbacoa, para otros fue más bien en forma de cerveza.

38.- Surcamos las aguas de la laguna glaciar Jokulsárlón en un bote anfibio. En esta laguna flotan los icebergs que se van desprendiendo del glaciar. Nos contaron que allí mismo se habían rodado unas escenas de una película de James Bond. En la laguna vimos una foca despistada que de vez en cuando sacaba la cabeza para que los turistas pudiésemos hacerle fotos.

39.- Algunos se mojaron los pies en la Diamonds Beach, que toma el nombre porque es donde van a parar al mar los icebergs que flotan en la laguna. A veces se depositan sobre la arena negra y los pequeños trozos de hielo parecen diamantes. El agua estaba realmente helada pero había algunas personas que se atrevieron a meterse dentro.

40.- Después de un día intenso, algunos nos atrevimos a hacer una ruta hasta la cascada Svartifoss, en la que al parecer se inspiró el arquitecto de la catedral de Reikiavik.

41.- Vimos los famosos trolls desde la playa de Vik y Myrdal. Este pueblo tiene una iglesia preciosa.

42.- Nos acercamos hasta la playa de Reynisfjara para ver los famosos frailecillos, que no son otra cosa que unos preciosos pingüinos con el pico de llamativos colores. Estos animales tienen sus nidos hechos sobre el acantilado y se van al mar algunas horas al día para comer.


43.- Contemplamos las columnas de basalto que se encuentran en esta playa, una de las más peligrosas del mundo por sus olas. Había carteles que lo indicaban debido a las vidas que se han cobrado.

44.- Tomarte una cerveza Viking, de 2,25 grados pero de medio litro para compensar, con el telón de fondo de la cascada Skógafoss no tuvo precio. La cerveza es muy cara en Islandia y según nos dijeron la venden con tan poca graduación por los problemas que hay de alcoholismo en el país.

45.- Paseamos por detrás de la cascada Seljalandsfoss. Tuvimos la precaución de colocarnos un chubasquero porque de ahí sales mojado sí o sí. Hicimos un video muy chulo que luego borramos sin querer.

46.- Los niños se hicieron una foto con un pingüino gigante que era un anuncio de esta zona de Islandia.

47.- Completamos la zona de caravanas del camping de Reikiavik. No reservamos plaza en ningún camping y de hecho había mucho hueco en todos los que estuvimos. Pero en este, que era uno de los mejores, tuvimos la suerte de poder pillar las dos últimas plazas que había para caravanas.

48.- Callejeamos por las preciosas calles de Reikiavik, una ciudad pequeña y bastante bonita. Vimos la original catedral (Hallgrímskirkja).

49.- Nos hicimos fotos en la escultura Sun Voyager, que recuerda a un barco vikingo y al esqueleto de una ballena.


50.- Para comer tomamos un riquísimo plato de pescado rebozado con patatas en Icelandic Fish&Chips, que se encuentra cerca del puerto. Nos encantó este sitio.

51.- Hablando de sitios de comer que nos encantaron, a la pastelería artesanal Brauð & Co  fuimos nada menos que dos veces el mismo día. Toda la bollería que probamos estaba buenísima, especialmente los rollos de canela y los croissants.

Si has llegado hasta aquí habrás visto que se pueden hacer muchas cosas si viajas a Islandia. Si quieres leer sobre este viaje contado desde otros puntos de vista, puedes mirar aquí:

Yo volvería ahora mismo con los ojos cerrados.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Familia de acogida

La semana pasada fue una semana especial ya que acogimos en casa a dos niñas portuguesas. Vamos, que experimentamos lo que es ser una familia numerosa durante 5 días. 

Esta experiencia empezó allá por el mes de febrero cuando la princesa Zeta también estuvo de acogida en el país vecino, fruto del proyecto Erasmus + KA2 en el que participa su colegio. La suerte fue que una de las niñas que vino a casa era la niña de la casa donde la princesa Zeta había sido acogida, así que ya se conocían.

La princesa Zeta se puso muy contenta con la noticia pero no fue tan bien acogida por todos los miembros de la familia. Algunos veían bastantes inconvenientes en que a su casa llegasen personas de otros países, no les fuera a gustar tanto la experiencia que se quisieran quedar para siempre. Menos mal que la cosa mejoró bastante y al final todo el mundo estuvo contento.

Los días previos a la llegada fueron un poco estresantes con todos los preparativos. La princesa Zeta tuvo que dejar su habitación para que ellas tuvieran su propio espacio y estuvieran cómodas. También les prepararon una pancarta de bienvenida y entre todos organizamos las actividades que íbamos a realizar por las tardes, ya que por las mañanas estarían en el colegio.

Tanto las chicas como sus familias resultaron ser encantadoras (a una familia ya la habíamos tratado) y además vinieron cargadas con un montón de regalos de los que estamos disfrutado un montón. Aunque la primera noche fue un poco dura porque especialmente la más pequeña echaba de menos a su familia, el resto de días fueron como la seda, se adaptaron a todo y no ponían pegas a nada, ni siquiera a la comida.

Ellas creo que también se sintieron a gusto porque el último día, cuando volvimos a casa después de despedirnos de ellas y dejarlas en el colegio, nos encontramos en la mesita de noche un sobre que habían dejado a escondidas con un mensaje y unos regalitos dentro.  ¡Para comérselas!

viernes, 26 de octubre de 2018

Se acerca Halloween 2018

Quedan unos días para celebrar Halloween (o fiesta de Todos los Santos) y ya tenemos la casa decorada. Como nos encanta esta fiesta, cada año hemos ido haciendo distintas manualidades y tenemos ya bastantes cosas. Hemos hecho muchas arañas y calabazas, también fantasmas y momias y decorado las calabazas del huerto de la abuela. También nos hemos atrevido a cocinar ricos bizcocho de calavera. Pero sin duda, nuestro mayor atrevimiento fue viajar a Port Aventura en estas fechas.

El año pasado hicieron en el colegio un concurso de calabazas decoradas y por supuesto, la princesa Zeta y el príncipe A quisieron llevar las suyas. Ellos han participado desde pequeños en las cosas que hacíamos para la fiesta de Todos los Santos en la familia, así que decoraron sus calabazas, con cierta ayuda eso sí y con alguna idea que nos dijeron por ahí.

Tanto se lo curraron que la calabaza comedora de calcetines fue una de las que más éxito tuvo.

viernes, 5 de octubre de 2018

Espigas con lana

Creo que esta manualidad queda muy bonita y es muy fácil de hacer. Lo más difícil puede ser encontrar unas espigas de trigo, pero yo me las encontré en la terraza de la casa de mi madre. Menuda suerte tuve porque llevaba mucho tiempo queriendo hacer esta manualidad para decoración.

Lo único que necesitamos son unas espigas y unos ovillos de lana de varios tonos que combinen bien. Y lo que hay que hacer es envolver con la lana un trozo del tallo de la espiga.

Las espigas se pueden colocar en una botella de cristal de Laboratorios Aurelio Gamir de hace más de 100 años, pero una botella así sí que es difícil de encontrar. ;)

viernes, 21 de septiembre de 2018

Otro año en la feria de Albacete

Un año más los primos nos han invitado a la Feria de Albacete. Y parece ser que no hemos sido los únicos invitados, he leído en los periódicos que han pasado por la feria cerca de 2,8 millones de personas. Habrán exagerado, ¿no?

Pero el caso es que sí, había muchísima gente. Ya desde las diez y media de la mañana del sábado que estuvimos nosotros había mucha gente, casi para llenar los más de 193 establecimientos de hostelería que hay en la feria. Estos datos aparecían en los periódicos, no es que me los haya inventado.

Entre los establecimientos hosteleros hay de todo, claro. Hay algunos en los que tienen tanta prisa por despachar que te dan los churros casi crudos por dentro. Hay otros en los que el dueño, cogorza de las buenas incluida, está partiendo jamón tan campante. Eso sí, de vez en cuando se acerca al grifo de cerveza a refrescarse, que partir jamón da mucho calor.  Y hay otros, creo que la mayoría, en los que te atienden muy bien pese a las colas que se montan normalmente. 


Este año hemos hecho cosas para todas las edades, pero los primos se lo han pasado especialmente bien. Desde la recogida de caramelos en la cabalgata del primer día hasta la enésima vez que fuimos a tirar dardos a los globos a ver si el primo M le "feriaba" algo al primo A. Al final el primo A estaba muy inspirado y fue él mismo el que me ferió a mí un cojín y a sí mismo una gafas 3D.  


Inciso de cultura general, he ido al diccionario y resulta que feriar es un verbo que existe y significa justo eso "comprar en la feria". Y yo que pensaba que se lo habían inventado los de Albacete.

Pues que es una suerte tener a los primos allí y poder disfrutar de la feria de una manera distinta cada vez y cada vez mejor. 

viernes, 29 de junio de 2018

Camiseta de Star Wars con ceras

Por aquí estamos un poco obsesionados con el tema Star Wars, cualquier cosa de esta temática nos gusta. Y como también queríamos probar la técnica de estampar camisetas con ceras nos decidimos a juntar las dos cosas.

Los pasos a seguir para estampar la camiseta fueron:

  • Por un lado conseguir un dibujo de la temática Star Wars que tuviera suficientes zonas oscuras donde poner los recortes de las ceras.
  • Por otro lado sacamos punta a las ceras que tengamos por casa para conseguir los recortes necesarios. En nuestro caso solo utilizamos ceras negras.
  • Imprimimos el dibujo en un folio y recortamos todas las partes oscuras.
  • Colocamos el dibujo recortado en la camiseta y ponemos un papel de horno por dentro de la camiseta para que no se nos manche al calentar la cera.
  • Echamos los recortes de cera sobre las zonas huecas del dibujo, sin echar demasiado, es mejor echar poco y repetir que pasarnos de primeras.
  • Encima de los recortes de cera ponemos otro papel de horno y pasamos la plancha para que se vaya derritiendo.
  • Retiramos el papel de horno con cuidado y también el folio con el dibujo.
  • Una vez la cera esté fría, si han quedado demasiados huecos sin cera podemos repasar con un rotulador permanente negro.

viernes, 22 de junio de 2018

Cuidando la naturaleza

Hace unas semanas el principe A participó en un programa de radio junto a sus compañeros del colegio. En el programa se trataron de diversos temas y a él le tocó hablar de las actifividades que hacía con su familia los fines de semana. Aunque el programa lo habían preparado antes y sabía cada uno lo que tenía que decir, hubo un momento en que le hicieron una pregunta y él improvisó. Estaba comentando que cuando iba a su pueblo con su familia hacían excursiones por el campo andando. Entonces la entrevistadora le preguntó si se llevaba un picnic para merendar durante la excursión y él contestó que a veces sí, pero que lo que casi siempre se llevaban era una bolsa para recoger basura que se encontraba por el camino. Entonces la entrevistadora le dijo que le parecía genial eso.

Pues sí, es cierto, casi siempre que salimos al campo nos llevamos una bolsa (a veces más de una) para recoger la basura que nos vamos encontrando. Esto es algo que yo hago desde hace mucho y que mis hijos me han visto hacer desde que nacieron y después de escuchar a mi hijo en la radio diciendo eso, me doy cuenta de que esas cosas que ven desde pequeños se les van quedando grabadas.

Desgraciadamente las cosas malas también se les quedan, pero ahora vamos a hablar de las buenas. Y es que cuando salimos al campo o a cualquier sitio, debemos dejar el sitio al menos como nos lo hemos encontrado, y si podemos, mejor. No cuesta nada recoger la basura que generamos y si no encontramos papeleras en ese momento, nos la llevamos hasta que la podamos dejar en el lugar adecuado.

Ahora que se ha puesto de manifiesto lo contaminado que está el mar con los plásticos que utilizamos los humanos y que pueden llegar a la cadena alimentaria al comernos los peces, se hace más evidente que debemos cuidar la naturaleza. Y eso hay que empezarlo desde casa.

viernes, 15 de junio de 2018

Flores con témpera

Esta técnica de dibujo con témpera la vimos realizar en un vídeo de Instagram y nos gustó muchísimo. Por eso decidimos probar para hacer unas postales de regalo.



Los materiales que necesitamos son:
  • Témperas de colores.
  • Un cuenco pequeño.
  • Folios o cartulinas A4 que serán donde se dibujarán las flores. Queda mejor en cartulina.
  • Un trozo de hilo o lana ni muy fino ni muy gordo.
  • Un libro que pese para aplastar el dibujo.
Los pasos para realizar el dibujo son:
  • Primero ponemos en el cuenco pequeñas cantidades de témpera de los colores que queramos. También queda bonito un solo color, por ejemplo blanco, y utilizar una cartulina negra o gris.
  • A continuación metemos el hilo por uno de sus cabos y lo vamos dejando caer sobre la pintura haciendo círculos.
  • Sacamos el hilo con mucho cuidado y lo ponemos encima de la cartulina haciendo como una especie de número 2. Dejamos que el cabo limpio salga por la parte de abajo de la cartulina. Iremos viendo que según pongamos el hilo así saldrá el dibujo.
  • Colocamos encima del hilo un folio que cubra toda la cartulina. Encima de este folio ponemos el libro que tenga bastante peso.
  • Tiramos del hilo que sobresale con fuerza y levantamos el libro y el folio con mucho cuidado. Veremos que se ha hecho un dibujo en la cartulina y otro en el folio que hemos puesto encima.
A nosotros nos gustó tanto cómo quedaban los dibujos que casi acabamos con todas las existencias de cartulinas que teníamos por casa.

viernes, 25 de mayo de 2018

Fin de la liga

La liga benjamín de fútbol ya ha terminado. No sé si eso es bueno o malo. Por un lado es un fastidio madrugar muchos fines de semana para ir a los partidos, pero por otro es una gozada ver jugar a niños pequeños y darte cuenta de las cosas que van aprendido. Y es que el equipo juega cada vez mejor, aunque los resultados no siempre acompañan.

Este año hemos reafirmado nuestra creencia de que hay equipos que entrenan para ganar y equipos que entrenan para aprender. Por suerte nuestro equipo está entre los segundos. Porque, ¿para qué se juega al fútbol con 8 o 9 años si no es para aprender y divertirse?

El príncipe A ha experimentado por primera vez la sensación de hacer un hat-trick y que todo el mundo te felicite por la hazaña. Este año lo está haciendo particularmente bien y no solo para mí. Es un gustazo escuchar "qué bien lo hace el número 2, qué nervio tiene" cuando el número 2 es tu hijo y lo está diciendo un padre del equipo contrario. Cómo no, alguna regañina también se ha llevado por hacer algo mal, pero el que no arriesga no gana. A mí lo que más me sorprende es su espíritu de equipo, el hecho de ser uno más y no querer fallarles.

A ver cuánto dura esta parte buena del fútbol porque me temo que dentro de poco primarán los resultados por encima de la deportividad.

viernes, 27 de abril de 2018

Lo que hago en mi pueblo

Cuando tienes 9 años, lo que más te gusta del mundo es ir "a tu pueblo" con tus primos y tienes un tío que propicia tu vena creativa, te puede salir esta obra de arte.

Añadiendo también que tienes mucha prisa en terminar lo que te han pedido y tampoco te esmeras mucho en los detalles porque lo que realmente te apetece es ir a jugar al fútbol con tus primos, escalar la montaña del dragón y la piedra "incrustada". A ver si me entero de qué piedra es esta. ;)

viernes, 20 de abril de 2018

Partido de fútbol en un campo grande

Hace años odiaba el futbol y más aún oír hablar de ello. Todo porque había algunos compañeros de trabajo para los que el fútbol era su tema favorito y casi único de conversación. Pero todo pasa y aunque no llega al punto de que me encante, puedo decir que el fútbol como deporte me gusta.

Mis partidos favoritos de la temporada son los de la liga benjamín local, en la que juega el príncipe A. Me encanta ver a su equipo jugar y comprobar cómo con el tiempo van evolucionando a mejor. Lamentablemente el resultado no acompaña esta temporada. Seguro que vendrán tiempos mejores. Lo importante por ahora es divertirse, eso lo tenemos bastante claro. 

Tanto le gusta el fútbol al príncipe A que su regalo de cumpleaños fue una entrada para ir a ver a su equipo favorito, que no es otro que el Atlético de Madrid (me parece que en eso ha influido de manera determinante su abuelo paterno). Y precisamente con su abuelo paterno nos fuimos al nuevo estadio Wanda Metropolitano.

Decir que es impresionante es poco, aunque no tanto como el partido de los Bulls que disfrutamos en Chicago. Todo estaba muy bien organizado, se veía seguridad por todos los lados y había muchas familias con niños, como nosotros. Lástima que hacía frío y bastante viento. Aún así disfrutamos de un gran partido y encima ganó el equipo local. El príncipe A creo que hasta se emocionó de ver a su equipo meter tres goles. ¡Qué más podíamos pedir para un día en familia!

viernes, 13 de abril de 2018

Buscando los huevos de pascua

Esta es la historia de un día que vas al supermercado y ves un montón de bolsas con huevos de pascua y se te ocurre que sería muy divertido montar una búsqueda de huevos para todos los primos durante la Semana Santa.

A las dos bolsas de huevos que compras se une otra que había comprado la abuela, que por lo visto también había tenido la misma idea que yo.

Pues con un frío de mil demonios nos dispusimos a "esconder" mi hermana y yo más de 60 huevos de chocolate.  Se nos ocurrió esconderlos por los alrededores de la iglesia y del parque, donde creímos que sería más divertido. 




Realmente no estaban muy escondidos porque eran bastante visibles. Pese a ello, pasaron tan deprisa buscándolos, supongo que de la emoción, que muchos de ellos ni los veían.

El resumen de la jornada fue unos cuantos primos enfadados porque no encontraron muchos huevos, otra que dio sus huevos porque no le gustaba el chocolates y todos finalmente compartiendo el botín.



Para el próximo año creo que habrá que cambiar la estrategia a seguir.

viernes, 30 de marzo de 2018

Tarde en el ballet

Después de preguntarles a los chicos si estarían interesados en acompañarnos al ballet y tras decirnos que no, sacamos las entradas para nosotras solas. Una tarde de chicas de vez en cuando está muy bien.

Llevaba mucho tiempo queriendo ir a ver una obra de ballet en directo pero las fechas en que las solían representar aquí casi siempre coincidía con las navidades y no nos venían bien. Esta vez la representación fue mucho después y conseguimos ir.

Ese día también teníamos una comida familiar y tras la sobremesa nos dirigimos al teatro. Con tanto tiempo de antelación llegamos que fuimos las primeras en entrar al teatro. La verdad es que impresiona mucho estar ahí solas, aunque fueran unos minutos, en un teatro tan grande.

En poco tiempo el teatro se empezó a llenar y casi todo eran mujeres, la mayor parte de ellas de 50 años para arriba, o eso me pareció a mí. También había alguna que otra madre con sus hijas pequeñas, como yo. Lo que no vimos fue a ningún niño.

Yo tenía un poco de miedo porque al ser un poco larga, con descanso incluido, pensé que la princesa Zeta se aburriría un poco. Pero por suerte no, le gustó tanto como a mí. A las dos nos encantó la representación y estamos deseando volver a repetir.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Aprendemos las capitales de Europa

¿Capital de Kosovo? Ni idea, ¿no? Pues eso me pasaba a mí cuando estuve ayudando a la princesa Zeta a buscar los países de Europa y sus capitales. De hecho, y hasta me da vergüenza decirlo con lo bien que se me daba a mí la Geografía en el colegio, había algunos países que no sabía ni dónde ubicarlos en el mapa de Europa. Y eso por no hablar de otros continentes.

Esta página web de mapas interactivos se la recomendaron en el colegio y es bastante buena.

Pero además hemos hecho un juego para relacionar los países con sus capitales. Para ello hemos impreso en cartulinas de colores, por un lado los países y por otro las capitales. Hemos recortado los rectángulos y hecho dos montones: los países por un lado y las capitales por otro. El juego consiste, por turnos, en coger de forma aleatoria 3 rectángulos de un montón y buscar su correspondencia en el otro montón. Se da un minuto de tiempo y se gana si se consigue emparejarlos correctamente. Al principio, alguien tendrá que tirar de chuleta para ver si los emparejamientos son correctos, pero al cabo de un tiempo ya no hará falta.


Por si queréis hacer también este juego, aquí tenéis la lista de capitales y la lista de países de Europa:


Y esta es la chuleta que nos servirá para comprobar los resultados. Ahora ya sabemos que la capital de Kosovo es Pristina. ;)

viernes, 26 de mayo de 2017

Recogiendo cerezas en familia

Por suerte, los cerezos del pueblo maduran en diferente momento. Este año hemos estado en la primera parte de la recogida, que es cuando maduran las picotas. Y aunque la recogida fue un poco rápida, dados los compromisos deportivos adquiridos por los padres, no ha estado nada mal.

Lo mejor es que se han juntado todos los primos, al menos todos los que por el momento se pueden subir a una escalera sin mucho peligro. Todos se afanaban por llenar pronto sus cestas. 

Algunas estaban tan maduras que caían directamente al suelo al recoger otras. Pero las que se caen también se aprovechan, a no ser que las pise alguien, que con tanta gente era lo normal.

Me encantó ver a todas las generaciones juntas en la misma tarea. Bueno, no todas, a la mayor de todas nos la dejamos con su otra tarea favorita: haciendo punto. Si llega a venir nos da cien vueltas a todos, menuda es la abuelita.



viernes, 17 de marzo de 2017

Aprendiendo las tablas de multiplicar

¿Qué mejor manera de aprovechar el tiempo camino de la piscina que repasar las tablas de multiplicar? Lo de repasar es por mí, porque el príncipe A ni siquiera había empezado a estudiar las tablas de multiplicar y estaba interesadísimo en ellas. En poquísimos días y dado su gran interés, se aprendió la del 2, la del 3 y la del 5. La del 1 y la del 10 no las tocamos porque "están chupadas, mamá".

La verdad sea dicha, me parece un auténtico rollo repasar las tablas de multiplicar, así que hicimos una manualidad para que las pudiera repasar él solo en forma de juego. Y casi no le está haciendo falta porque tiene una facilidad para aprendérselas que ya la quisiera para mí.

Lo que hicimos fue imprimir las tablas en diferentes cartulinas de colores para que fuera más fácil separar los números en caso de que se mezclen. Recortamos por un lado las cifras a multiplicar y por otro el resultado. Y el juego consiste en colocarlas correctamente por parejas.

Para que sean más fácil de guardar, cada tabla la hemos puesto en una bolsita pequeña identificada con su número.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Otra vez corriendo en Aranjuez

El día acompañó mucho, hacía frío pero con sol. Tardamos un poco en encontrar aparcamiento pero porque llegamos más tarde que otros años. En años anteriores teníamos que llegar mucho antes del inicio de la carrera porque los niños también corrían y sus dorsales se consiguen justo antes de la carrera. Este año fuimos sin niños.

La familia que nos iba a acompañar llegó justo a la vez que nosotros, a pesar del madrugón que se habían tenido que pegar.

La cosa empezó bien, nos pusimos a colocarnos los dorsales en un banco que había al lado de donde estaba aparcado el coche, con la mala suerte de que a un corredor que había calentando por allí, se le ocurrió la genial idea de mearse en nuestro coche. Y mira que había coches. Menos mal que el señor nos confirmó que no había tocado el coche, sólo faltaba.

Y es que el tema de los baños es complicado en una carrera de este tipo. Se forman colas interminables, sobretodo en el de las chicas. Nosotras nos tuvimos que ir después de estar haciendo cola un rato o no llegábamos a la linea de salida. Dejaremos para otro día como resolvimos esa necesidad fisiológica. ;)

Justo llegando a la linea de salida, nos percatamos de que los chicos querían hacer la carrera por su cuenta y es que la comunicación en la pareja está sobrevalorada. Bueno, la verdad es que los entiendo, nosotras somos mucho más lentas, que le vamos a hacer.

Podría decir que disfruté mucho de la carrera y bla, bla, bla, pero estaría mintiendo. Lo pasé bastante peor que el año pasado, creo que me sobraron unos 6 kilómetros de carrera más o menos. En esta ocasión, la experiencia no fue un grado. 

Pero me alegré mucho de ver lo bien que lo llevaba mi hermana para ser una distancia que no corre habitualmente (o eso dice ella ;)). El caso es que ejerció de reportera dicharachera y gracias a eso tenemos un montón de fotos que corroboran que estuvimos allí.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Temporada de setas

Para ir a buscar setas hay que salir pertrechados, aparte de con una cesta y con una navaja, con algún que otro accesorio para la caza o para la defensa: arcos, espadas, escudos, etc. Nunca sabes qué te vas a encontrar por el campo. Y, casualmente, estos accesorios casi nunca vienen en las manos de quien se los ha llevado.

Y mientras unos se dedicaban a inspeccionar el terreno, siempre por en medio de las parcelas, recién labradas o aún rastrojos, o por encima de los cerros, nunca por el camino, otras se dedicaban a intentar encontrar alguna que otra seta. Y mira que era difícil porque, o se escondían bastante bien, o se disfrazaban de piedras.

Cuando encontrábamos alguna, siempre se turnaban para cortarlas. Y no hubo ni uno que no intentase cortarlas por el lado contrario a donde estaba el filo de la navaja.


Y la verdad es que no se nos dio nada mal la recolección, casi llenamos la cesta. Eso sí, como nuestras expectativas no eran muy grandes, nos llevamos una de las cestas pequeñas de la colección de la abuela.



Aunque lo que más les gustó a los niños, que no a las madres, fueron los charcos que se encontraron por el camino. Más de uno tuvo que cambiarse entero de ropa al llegar a casa. Y es que ir con los primos a buscar setas puede ser de lo más divertido.




viernes, 9 de septiembre de 2016

Qué hacer en la Serranía de Cuenca

En el parque natural de la Serranía de Cuenca se pueden hacer muchas cosas, pero sobretodo disfrutar de la naturaleza. Y encima está muy cerca de Cuenca capital.

Por ejemplo, podemos ir las pozas del río Júcar que están cerca de Villalba de la Sierra. Para ello hay que coger un desvío pasado el pueblo y recorrer un par de túneles andando. Está antes de llegar al Ventano del Diablo. El acceso no es muy fácil y con niños puede resultar algo peligroso. Lo de bañarte en las pozas es para personas bastante valientes, y no sólo por la temperatura del agua.

Estando allí, puedes ver a  distintos grupos haciendo barranquismo. Para alguien con miedo a las alturas impresiona mucho verlos saltar a las pozas. 

También se pueden hacer rutas bordeando la laguna de Uña (Laguña para el prícipe Eme). Nosotros escogimos la más corta, de unos 4 km., que justo bordea la laguna. Y menos mal porque hacía mucho calor. Pero queda pendiente hacer la ruta larga, de unos 8 km, que bordea la laguna por encima de las hoces. Las vistas deben ser espectaculares.



Pero sin duda lo que más nos gustó fue hacer descenso en piragua, unos 5,5 km por el río Júcar, cerca de Villalba de la Sierra.

Excepto para la princesa Zeta, que ya lo había hecho en el campamento, era la primera vez que hacíamos piragüismo. Yo me la pedí como compañera de piragua, por eso de que tenía experiencia, pero no resultó muy buena elección, encallamos en todo lo encallable. E incluso tuvimos que bajarnos de la piragua en alguna ocasión, por no hablar de las veces que nos acariciaron las ramas de la orilla. A decir verdad, creo que toda la culpa era mía, ella la pobre sólo remaba.

Pero peor lo llevaron el príncipe Hache y su padre, que hicieron lo que era poco probable que sucediera (según el monitor), volcar la piragua y darse un buen susto además de un chapuzón.