viernes, 8 de junio de 2018

Bolsitas de lavanda

El año pasado por estas fechas estaba la lavanda en todo su esplendor. Este año, debido al tiempo tan loco que está haciendo, apenas acaba de florecer.

En nuestro barrio hay bastantes ejemplares de estas plantas aromáticas que decoran los jardines. La pasada temporada hubo una excelente cosecha y decidimos recoger unas cuantas ramas para hacer ambientadores caseros.

Para ello cortamos unas cuantas ramitas y las pusimos a secar sobre unas hojas de periódico. Una vez secas desgranamos las flores para separarlas de las ramas. Mientras también cosimos unas bolsitas de tela con unos retales que teníamos por casa. Una vez secas las flores, rellenamos las bolsitas. Utilizamos unas cintas de raso para cerrar las bolsas y también para colgarlas en las barras del armario. 

Nuestros armarios tuvieron un fresco olor a lavanda durante una temporada. En unas semanitas tendremos que hacer el recambio.

viernes, 1 de junio de 2018

Los pájaros nos quieren

Los pájaros nos quieren, eso es un hecho. Tras haber hospedado un par de veces a una pareja de gorriones, este año hemos rescatado de una muerte segura a un mirlo. Sé que es un mirlo porque alguien me lo dijo después de enseñarle algunas fotos, no porque yo tenga conocimiento alguno sobre pájaros.

La cuestión es que hace unos días empezamos a escuchar piar a un pájaro, como si estuviese al otro lado de la pared, en la casa de los vecinos. Incluso el príncipe A se asustó una vez y vino a decirme que oía algo raro. En principio pensamos que los vecinos tenían una nueva mascota, pero cuando también empezamos a oír una especie de aleteo, como si las alas tocasen con algo, nos empezó a parecer algo más raro. Preguntamos a los vecinos si tenía un pájaro y nos dijeron que no, pero nos dijeron que también estaban oyendo los mismos ruidos. Entonces pensamos que lo más probable era que el pájaro se hubiese colado de algún modo por el conducto de ventilación de los baños, que mira que tiene mérito porque es nuestro piso es un primero y el conducto de ventilación sube hasta el tejado. Con esa hipótesis quitamos la rejilla que cierra el conducto de ventilación en nuestro baño para ver si el pobre pájaro salía por ahí. Incluso le pusimos una linterna para que viese la luz y pudiera acercarse mejor. Nada, pasaron varios días y el pájaro parecía no poder salir por ahí. Aunque seguíamos escuchando sus ruidos de vez en cuando, le auguramos una muerte segura.

Pasado algún tiempo y pensando que ya nada podríamos hacer por él, volvimos a escuchar ruidos. Esta vez eran ruidos de patas sobre la escayola del techo del baño. Sorprendidos por el hecho de que pudiera estar ahí el pájaro, quitamos uno de los focos que hay en el techo para ver si podíamos recatarlo por ahí. Y al poco de haberlo quitado, vemos como asoma la cabeza de un pájaro. Cerramos la puerta del baño rápidamente para que no se asuste con nuestra presencia e intentase salir de algún modo. La verdad es que no tardó nada en salir de ahí. No me extraña, con la de días que llevaba el pobre encerrado.

Al principio el pájaro no quería irse, le abrimos la ventana y se quedó en el alféizar, como pensando qué hacer. Yo creo que era un pájaro que había nacido hace poco y no estaba acostumbrado a ver ese espacio tan grande. La princesa Zeta y el príncipe A le pusieron de comer y de beber y aunque al principio parecía que no quería comer, terminó comiendo y bebiendo. Yo no quería que se acercaran mucho porque si se asustaba podría caerse sin querer, pero al final el pájaro no estaba nada asustado con nuestra presencia. Incluso el príncipe A lo tocó una vez, pese a haberle advertido que no lo hiciera, claro. Parecía tan contento con nosotros que tardó horas en volar de aquella ventana y nosotros mientras mirando al pájaro, más entretenidos que viendo una película.


viernes, 25 de mayo de 2018

Fin de la liga

La liga benjamín de fútbol ya ha terminado. No sé si eso es bueno o malo. Por un lado es un fastidio madrugar muchos fines de semana para ir a los partidos, pero por otro es una gozada ver jugar a niños pequeños y darte cuenta de las cosas que van aprendido. Y es que el equipo juega cada vez mejor, aunque los resultados no siempre acompañan.

Este año hemos reafirmado nuestra creencia de que hay equipos que entrenan para ganar y equipos que entrenan para aprender. Por suerte nuestro equipo está entre los segundos. Porque, ¿para qué se juega al fútbol con 8 o 9 años si no es para aprender y divertirse?

El príncipe A ha experimentado por primera vez la sensación de hacer un hat-trick y que todo el mundo te felicite por la hazaña. Este año lo está haciendo particularmente bien y no solo para mí. Es un gustazo escuchar "qué bien lo hace el número 2, qué nervio tiene" cuando el número 2 es tu hijo y lo está diciendo un padre del equipo contrario. Cómo no, alguna regañina también se ha llevado por hacer algo mal, pero el que no arriesga no gana. A mí lo que más me sorprende es su espíritu de equipo, el hecho de ser uno más y no querer fallarles.

A ver cuánto dura esta parte buena del fútbol porque me temo que dentro de poco primarán los resultados por encima de la deportividad.

viernes, 18 de mayo de 2018

Invasión de Keppler-22b

Pues ahora resulta que los terrícolas somos los invasores. Esto es lo que nos espera en Keppler-22b si intentamos una invasión, todo ello según la princesa Zeta.


viernes, 11 de mayo de 2018

Erasmus salad

Una ensalada de cena es todo un clásico por aquí. En una ensalada cabe casi de todo y esta en concreto es la que hicimos como plato saludable para el colegio. Y lo de Erasmus es el nombre que le hemos puesto porque este año el proyecto Erasmus del cole tiene que ver con la alimentación saludable.

Aquí van los ingredientes:
  • Hojas verdes: lechugas de diferente tipo, rúcula, canónigos, etc.
  • Atún.
  • Maíz.
  • Zanahoria en tiras.
  • Remolacha en tiras.
  • Tomates minis.
  • Atún.
  • Pipas de girasol sin sal.
  • Huevos de codorniz.

La presentación de los ingredientes por separado es para que se vean más claramente. Y además, porque nos gusta más comerla así.

viernes, 4 de mayo de 2018

La historia de los mayos

Ahora que acabamos de empezar el mes de mayo me acuerdo de esta historia protagonizada por una niña pequeña y unas flores que en su casa llamaban "mayos" y que en realidad son dientes de león.

Érase una vez una niña que una tarde del mes de mayo salió a pasear con su madre y sus hermanos por las afueras de su pueblo. Era una tarde con mucho viento, que la hacía algo desapacible. La niña vio como las flores que llamaban "mayos" se mecían con el viento y pensó que no lo debían estar pasando nada bien. Quizás estarían mejor en otro sitio con menos viento y menos frío. Ni corta ni perezosa, a la vuelta del paseo le pidió a su madre un cubo, volvió al lugar donde estaban las flores y fue cortando todas las que pudo y echándolas al cubo. Cuando creyó que ya había rescatado suficientes flores, volvió a su casa con el botín. Allí estarían sin duda mucho más calentitas.

Moraleja: A veces la intención es buena pero los resultados no tanto.